Breve Análisis Económico Financiero

Breve Análisis Económico Financiero, resultante de los amigos que no me dejan olvidar que soy economista. La sugerencia de supervivencia individual, de alguna manera es la misma que la de hace unos meses: ir comprando de a poco según las posibilidades dólares, pero no hacerlo en plena corrida (y una parte no dejarla en los bancos). Incluso lo deberíamos haber hecho, quienes vivimos de pequeñas rentas en pesos. Un dólar de 61 pesos es un disparate, ya que implica un salario mínimo de 205 dólares (contra 250 de Perú y 460 de Uruguay). Pero más allá del disparate, aún lamentablemente ese valor aberrante no tiene techo. Los dueños de la Argentina, o sea el poder económico, pretenden llevarnos a salarios de Tailandia o cualquier país africano, de alrededor de 150 dólares, o aún menos. Más allá de los depredadores que nos gobiernan, las expectativas no son alentadoras, teniendo en cuenta que el guitarrero Alberto, hace unos días cometió la estupidez de decir que el dólar a 60 no está mal, y luego le hecho la culpa al mamerto Emmanuel, que se cree muy vivo, y piensa que los demás somos todos giles. Y el problema para nosotros, es decir para el pueblo, es que en el entorno del guitarrero, hay personajes como Alvarez Agis, Santangelo el socio de Melconian, Redrado de Salazar, algunos restos del lavagnismo y tantos otros patéticos, que justamente tienen clientes que exportan productos agrícolas, y que se favorecen salvajemente con un dólar de 100 o más, es decir conque en Argentina tengamos un salario mínimo como Tailandia. Y que les pagan a todos esos payasos, para que hablen de atraso cambiario y demás estupideces. Este gobierno nos endeudó con algo más de 150 mil millones de dólares, una cifra casi igual a la fuga de divisas, que produjeron los mugrisios con sus secuaces del J.P.Morgan, Deutsche y otros delincuentes internacionales. Hasta que el país, no vuelva a tener un control cambiario, que obligue a los exportadores a liquidar las divisas en 1, 2, o 3 meses según su magnitud, que se proteja la industria nacional con fuertes aranceles, que se impida la llegada de capitales golondrinas buscando realizar una pronta ganancia y retirarse, todo va seguir siendo un desastre. Casi el 80% de lo que produce nuestro país, tiene por destino el mercado interno, por eso son imprescindibles salarios reales dignos (además de cuestiones humanitarias). Quien piense que se puede reactivar la economía con las exportaciones -es decir un menos del 20% de lo que producimos- o es un ignorante que desconoce los mercados internacionales y los proteccionismos , o está mamado, o está pagado por los delincuentes que aman los salarios de Tailandia y Africa. Sería bueno que no nos sigan vendiendo buzones ni humo, y menos si vienen del contorno del guitarrero Alberto, cinco años operador todo terreno del grupo Clarín, y que en su gestión, el superintendente de servicios de salud hizo desastres y permitió todo tipo de desmanes sanitarios y danzas de sobre precios.

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La Mentira del Atraso Cambiario

LA GRAN MENTIRA DEL ATRASO CAMB IARIO: EL SAQUEO AL PUEBLO ARGENTINO DEL PODER ECONÓMICO Y SUS GOBIERNOS
La casi totalidad de mis colegas economistas, ocultan deliberadamente o por miopías ideológicas, las consecuencias de cada devaluación en la población argentina. Cada vez que el dólar sube en relación a nuestro peso, resultan directamente perjudicados los asalariados, los jubilados, los pensionados y quienes realizan changas o se encuentran desocupados. Es decir la totalidad del pueblo argentino, o en términos de lo que Mauricio Macri denomina “esos tipos”. Y los más afectados son justamente los más pobres: se disparan los precios de los alimentos, del combustible con su incidencia sobre estos, de las tarifas y de todos los consumos populares. Luego vienen las distintas farsas, como diría Carlos Marx, con las paritarias y los salarios subiendo por las escaleras, mientras los precios viajan en ascensor. Y con los burócratas sindicales y políticos, poniendo sus caras de nabos.
En términos macroeconómicos, con cada devaluación se producen inmensas transferencias, justamente de quienes perciben ingresos en pesos, a otros sectores. En primer lugar, a los productores agropecuarios y también, a los pocos sectores industriales que logran exportar sus productos: cada dólar que obtienen, les rinden muchos más pesos. Por eso los economistas del establishment, machacan continuamente sobre los supuestos atrasos cambiarios. Pero en realidad lo que ocurre con estos cipayos vernáculos, como diría Arturo Jauretche, es que cumplen las órdenes de quienes los contratan para mentirnos. Por ejemplo, el gran traficante de soja Grobo Piolin o el exportador de alimentos Arco Fundido, les ordenan que batan el parche del atraso, para que puedan incrementar sus ya de por si salvajes ganancias. Entonces los vemos en todos los medios de difusión, repitiendo sus falsedades del atraso cambiario, como hace no menos de 30 años. En segundo término, algunos otros pícaros se benefician con “el derrame” de las devaluaciones: muchos prestadores de servicios, buena parte del sector financiero, los ministros y sus secuaces que tienen su patrimonio en dólares y fuera del país, al igual que buena parte de los grupos económicos, los cuales siguen siendo los dueños de la Argentina.
Por otra parte todas las patronales siguen sus festejos con cada devaluación, ya que bajan los costos salariales, que en muchos casos ni siquiera son el 10% de sus costos totales. Pero igual festejan, a la luz de su ideología retrógrada y anti popular: los 12500 pesos del salario mínimo, implican que el trabajador perciba mensualmente hoy en día, menos de 200 dólares, casi la tercera parte del valor de hace unos años. De hecho cuando asumieron estos depredadores económicos, el salario mínimo era de 6060 pesos, la mitad del actual, pero que significaban 410 dólares, aún tomando el valor del dólar paralelo. Salvo los empresarios Pymes, son muy pocos los que comprenden, que las continuas caídas de los ingresos de asalariados, jubilados y pensionados, afectan muy seriamente sus producciones, por cuanto sus ventas se destinan al mercado interno, y son un grupo minoritario los que logran exportar. Paralelamente los buitres, juegan a incrementar sus ingresos, remarcando salvajemente los precios, alimentando la inflación, y sin que les importe que todavía disminuyan más sus niveles de venta. En la ecuación precio por cantidades, tienen la inmensa miopía de solo ver el precio, como si atrasaran siglos en su visión empresaria.
El 10.12.15 al asumir Don Mauricio, el dólar oficial tenía un valor 9,75 pesos y 14,90 el dólar paralelo. Aún tomando el valor más alto de estos, se produjo en estos menos de cuatro años, una devaluación cercana al 300% -y de casi un 500% respecto del tipo de cambio oficial-, no obstante lo cual nos siguen hablando de atraso cambiario. Nunca nos cuentan claramente, con qué métodos estadísticos y que variables llegan a sus falsas conclusiones, porque saben perfectamente que nos están mintiendo.
Es cierto que Argentina, viene teniendo un serio problema en su cuenta corriente del balance de pagos desde hace algunos años: para traducirlo al criollo, ingresan menos dólares que los necesarios en nuestra economía. Pero no es menos cierto que esta cuestión no se resuelve solo devaluando. Con este gobierno esa tendencia solo empeoró: la desregulación del mercado cambiario, la apertura irrestricta de ingreso y egresos de capitales, el permitir que los exportadores liquiden divisas cuando se les ocurra, solo lograron profundizar el déficit de la cuenta corriente, como si realmente lo hubieran planificado. Y tal como comentamos en Realpolitik en “Macrinomics, un modelo económico de achicamiento y destrucción”, no fue una suma de errores ni de mala praxis –como nos quieren hacer creer muchos tránsfugas disfrazados de periodistas-, sino una suma de rapacidades y transferencias salvajes de ingresos de pobres a ricos. En ese marco se incluyen los préstamos tomados, explotando nuestra deuda externa, que favorecieron las fugas de divisas de los gobernantes y sus secuaces, aunque hayan comprometido a varias generaciones de argentinos.
En cualquier país serio, esos déficit de cuenta corriente, se tratan de solucionar justamente, con medidas totalmente opuestas a las del macrismo: controles de cambios, protección arancelaria para la producción nacional, regulación estricta para ingreso y egreso de capitales, control en la liquidación de divisas de las exportaciones, regulaciones a las transferencias de ganancias de las empresas a sus casas matrices, medidas bancarias más continuas fiscalizaciones y auditorías a la banca extranjera, entre otras cuestiones. Justamente se trata de regular la economía nacional, y no del disparate macrista de desregular todo en forma salvaje.
Islandia en su crisis del 2012, si bien es cierto que devaluó, hizo lo contrario a lo que le indicaba el Fondo, dejó caer a los bancos en la burbuja que habían creado, y comenzó una impresionante recuperación económica con la mejora de los asalariados. En Portugal también explotó una crisis, pero el gobierno surgido de la izquierda, planteó a su población “dar vuelta a la página de la austeridad”. El Primer Ministro Antonio Costa, con una lucidez admirable, expresó muy gráficamente el modelo aplicado: “Hemos demostrado que es posible subir los ingresos, elevar la inversión privada, reducir el desempleo y tener finanzas públicas sólidas”. El ejemplo de estos dos países, muestra claramente que las políticas económicas acertadas y coherentes, son todo lo contrario a lo que hizo Mauricio Macri. Y que nunca deben afectarse los salarios reales con el chamuyo del atraso cambiario.
Un par de ejemplos más, de las valuaciones cambiarias en Latinoamérica, para graficar un poco más el tema. Vale mencionar que 19,38 pesos mexicanos equivalen a un dólar. México es un país con130 millones de habitantes -88% más que Argentina-, de los cuales al menos 54 millones son pobres. En nuestra nota del 19.6 “México Narco como abastecer a más de 100 millones de adictos de USA”, podíamos ver estas cuestiones, con más de 20 millones de empleos directos e indirectos del narcotráfico y que cerca de un 25% adicional a sus exportaciones –de 420 mil millones de dólares-, se genera por los estupefacientes que van al gran mercado norteamericano. Nos muestra además, una economía con muchas inversiones norteamericanas –entre otras la industria automotriz- como consecuencia de los muy inferiores salarios mexicanos respecto de los de USA. Y volvemos a mencionarlo: un dólar norteamericano equivale a 19,38 pesos mexicanos, en un contexto en el cual el salario mínimo es 153 dólares mensuales, y en la zona de frontera equivale a 263 dólares.
El otro buen ejemplo latinoamericano es el Perú. Con casi 33 millones de habitantes, su salario mínimo alcanza los 930 soles, pero con un increíble tipo de cambio, con el cual 3,30 soles equivalen a un dólar, el salario mínimo es de 282 dólares. Perú es un país en el que más de la mitad de su territorio lo constituyen distintas selvas, con miles de economías de subsistencia y autoconsumo, muchas de las mismas verdaderamente pre capitalista. Y en el cual en forma similar al México, no menos de un 20% adicional a su producto bruto, constituyen los ingresos resultantes del narcotráfico. En esta alquimia del valor del cambio peruano tan bajo, casi no existen industrias por ese motivo, hasta los clavos son importados, pero su moneda se devaluó menos de un 10% los últimos cuatro años. En un país que exporta población –no menos de un 20% vive en el extranjero- y cuya principal fuente de empleo es la venta ambulante, el realismo mágico implica que el salario mínimo sea de 282 dólares, muy superior al de Mauricio Macri y su Corte los Milagros.
La banda llamada Divididos, o sea La Aplanadora del Rock and Roll, nos canta hace años: “¿La prensa de Dios lleva poster central
El bien y el mal definen por penal. Qué ves? ¿Qué ves cuando me ves? Cuando la mentira es la verdad”. Por eso es bueno tener en cuenta, cuales son los salarios reales tanto en México como en Perú, o que en República Dominicana es de 210 y en Uruguay 439 dólares. Es hora que nos enteremos que en la Argentina de Mauri y asociados, y gracias también a los farsantes que pregonan el atraso cambiario, nuestro salario mínimo se acerca al de Tailandia o los países africanos. Que no nos sigan tomando por tontos, para que la mentira no siga siendo la verdad.